Corea del Sur y Estados Unidos concluyeron este jueves sus maniobras militares anuales Freedom Shield (FS) en medio de una serie de pruebas de armamento y advertencias de Corea del Norte, que considera los ejercicios conjuntos como ensayos de invasión contra su territorio.
Las maniobras, desarrolladas desde el 9 de marzo, tuvieron como objetivo reforzar la capacidad de defensa combinada de la alianza y mejorar la preparación conjunta frente a amenazas de seguridad complejas mediante operaciones coordinadas en múltiples dominios, según un comunicado de ambos Ejércitos.
El ejercicio anual, que contó con la participación de unos 18.000 efectivos, también sirvió para avanzar en los preparativos para una eventual transferencia, de Washington a Seúl, del control operativo en tiempos de guerra (OPCON), que la Administración de Lee Jae-myung pretende conseguir durante su mandato de cinco años.
Las provocaciones y amenazas de Corea del Norte
Aunque EE.UU. y Corea del Sur afirman que el FS, uno de sus dos ejercicios anuales más importantes, es de carácter defensivo, Pionyang los considera entrenamientos para la invasión de su territorio.
Apenas un día después de que iniciaran las maniobras, Kim Yo-jong, la influyente hermana del líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, advirtió que los ejercicios podrían acarrear «consecuencias terribles».
El medio estatal norcoreano KCNA también reportó que el 10 de marzo el mandatario norcoreano supervisó un lanzamiento de prueba de misiles de crucero desde un destructor.
Posteriormente, reportó que, cuatro días después, el régimen realizó un ensayo de «doce lanzacohetes múltiples ultraprecisos de 600 milímetros de calibre».